La música para mí

La música para mí, es una terapia. Recuerdo en una ocasión decidí dejar de cantar para dedicarme a la empresa y tener más tiempo para mis hijos y acabe con depresión. ¡Qué va! Decididamente no se puede dejar de ser lo que uno es.

Algunas personas me han preguntado por que deje de tocar el acordeón, mi querido compañero de infancia y juventud. Hubieron dos motivos: uno fue por salud, el acordeón que yo tocaba pesaba 18 kilos. Usaba un trípode que sujetaba la carcasa, pero la parte izquierda debía sustentarla con mi brazo izquierdo. Entre ensayos y actuaciones podía pasarme 3 horas diarias  tocando y eso al cabo de los años te pasa factura. Con 27 años  tenía una desviación que me causaba dolor  agudo.

El otro  motivo, mas oculto, que ahora reconozco, es que el estilo de música tradicional  al que estaba enfocado mi repertorio personalmente me cansaba, no era mi estilo generacional, era un repertorio basado en pasodoble , vals , cha cha cha, tangos y música de los años 60 ,70. Era música muy bonita y disfrutaba en mis actuaciones, pero cuando descubrí mi voz y empecé a cantar me di cuenta que podía cantar mas cosas .

No sabia que podía cantar. Cuando era niña estudiaba en un colegio de monjas. Eran maravillosas personas, misioneras, con una calidad humana que supieron transmitir a todas las que éramos alumnas. Había una profesora de catalán que no era monja, que nos hizo cantar en una clase. Tenía que elegir a un grupo de niñas para hacer un pequeño coro. Era fácil solo había que cantar la escala de DO. Yo la cante lo mejor que supe y me dijo NO, no sirve… Me quede decepcionada y creí que yo no servía para cantar. Tarde demasiados años en dejar esa creencia.

Sacar un disco al mercado no es sólo componer letra y música, lo cual no me resultó difícil; tampoco es grabarlo únicamente, lo cual me resultó muy grato por la excelencia de mi productor. Lo realmente difícil para mí es el previo a la salida, contactar con medios, organizar el evento de la presentación, cuadrar con los músicos, elegir las fotos… ¡ayyyyy! las fotos… portada, contraportada y tengo que salir yo… yo que no me reconozco en ninguna foto. Pensaba que era mas guapa… o es que simplemente siempre salgo con cara de comerme un limón… por favor… creo que lo mas difícil fue elegir la foto.

Hubo un día que fuimos a Pou des Lleó a hacer una sesión y volviendo me dio un ataque de llanto. Le decía a  mi marido entre sollozos que no quería volver a hacerme una foto nunca más. Lloraba y lloraba como una niña desconsolada, no encontraba la foto y todo el mundo estaba esperando por la foto: la discográfica, el productor, la organizadora del evento etc… me sentía muy presionada y estallé.

Lola-Coloma-imagen

Al cabo de un par de días, me puse una blusa blanca, me pinté un poco y fuimos a Cala Codolar. Allí encontré un entorno ibicenco bello y sencillo. Hicimos muchísimas fotos y entre ellas encontré la portada del disco. El libreto interior es de una foto que hicimos en Salinas. Hay alguna foto de paisaje que cogimos de Pou des Lleó, pero sobretodo de la zona de Es Codolar salieron unas fotos bonitas como la que estoy sentada con los pies en el agua.

Cuando recibí el disco estaba emocionada. Le pedí al repartidor que se hiciera una foto conmigo, pero no quiso… jajjajaja, me dijo que el hijo es mío y de nadie más.

En realidad es como un hijo, las canciones salen del alma y yo las llevé a este disco. Siento mucho agradecimiento por haber podido materializar un sueño que pensaba que nunca podría cumplir.

 

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